Lunes, 26 Junio 2017 00:00

¿Miedo a la vocación?

Escrito por  Omar Iván Hernández Rizo, Seminarista de la Diócesis Valle de Chalco
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Los jóvenes hoy en día vamos por la vida tratándola como una rutina, constantemente salimos a la calle por costumbre y monotonía, si tener un objetivo claro a dónde queremos llegar.

Vemos jóvenes recién egresados de su licenciatura, ingeniería con muchos sueños en mente buscando oportunidades de trabajo para poder crecer profesionalmente, pero en cuanto encuentran un lugar donde laborar se ven frenados por personas “con más experiencia” que van apagando esos sueños. Al pasar el tiempo se cae en la rutina y la dinámica de hacer las cosas por necesidad y no con pasión ni por amor.

Pocas veces se ven personas que aman lo que hacen, solo se ven personas que trabajan sin aportar algo a la sociedad, es decir, solo se hace para beneficio propio, debería ser lo contrario hacer los que más nos gusta y aparte se reciba una remuneración económica.

Incluso en la iglesia vemos esta constante, con algunas religiosas, sacerdotes, agentes de pastoral, que si los vemos en la calle muy pocas veces los sabemos distinguir, porque no expresamos algo diferente que los demás que “no tienen a Dios en su corazón”

Cuando encontramos realmente nuestra pasión y talentos se descubre inmediatamente nuestra vocación, tenemos sueños grandes pero además de todo queremos hacer algo diferente por nuestra comunidad, nuestro entorno y sociedad, es cuando lograremos ser felices por poner los dones que Dios nos ha dado al servicio del prójimo.

Todo esto será posible cuando aceptemos el llamado de Dios y sepamos qué es lo que espera de nosotros, la oración es fundamental para poder escucharlo y saber que espera de cada uno de nosotros, ya sea la vocación; sacerdotal, religiosa, matrimonio o desde nuestra profesión.

La sociedad actual nos va arrastrando al conformismo y nos cierran los ojos de una manera que no nos demos cuenta, no hay falta de vocaciones en el mundo, solo hace falta escuchar a Dios y saber decir ¡Sí! Hacer crecer nuestra relación con Él, es fundamental acercarnos a los sacramentos de la reconciliación y la comunión, la lectura de la biblia.

Hay que darnos cuenta que somos testimonio de los niños, podemos ser ejemplo de muchos sin darnos cuenta y por tanto debemos ser conscientes de resaltar los valores, porque incluso la inquietud de una vocación nace de la familia, en la escuela y observando nuestro entorno. 

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