Miércoles, 17 Mayo 2017 00:00

Doce propósitos para el año que comienza

Escrito por  Mauricio I. Pérez / Fuente: www.semillasparalavida.org
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Una guía para crecer este año como personas y como hijos de Dios

Es costumbre iniciar el año haciendo buenos propósitos. Te propongo estos 12. Pueden ayudarte a ser un mejor cristiano.

 

  1. Acercarte más a Dios. Cumplir tus propósitos depende en gran medida de este. Sin Cristo, nada puedes hacer.
  2. Confiar en Dios. Muchos se frustran porque Dios no habla. Abre tu empolvada Biblia. Léela diario y escucharás a Dios. Pídele que se haga su voluntad. Él sabe. Y al tener ante ti las oportunidades, acéptalas. No cuestiones. Dios te ayuda, pero necesita tu confianza.
  3. Dejar de murmurar. La lengua suele desatarse en contra de los demás: Que gasta mucho, que es muy sucio, que es chismosa, que va a misa pero pelea con todos. ¿Qué tal mejor mirar a tu interior cada vez que algo te parece mal y decidir qué actitud debes tú mismo cambiar?
  4. Ser generador de cambio. Criticar lo que no te gusta rara vez sirve de algo. Haz el propósito de que cuando algo te parezca mal, pienses cómo ayudar para corregirlo. Si nada puedes hacer, es mejor no estorbar.
  5. Dejar de ofenderte por todo. Cuántos se ofenden por la forma en que alguien los saluda, porque el mesero no los vio, porque un conductor maneja despacio, porque su hija no guardó el cepillo. Entonces agreden, gritan, se vengan y ¡se amargan la vida y se la amargan a los demás! Esa actitud no es cristiana. Haz el propósito de evitar pleitos. Vivirás en paz.
  6. Desarrollar la pulcritud. Terrible vicio es el desaliño. No confundas no ser vanidoso con ser sucio. Ir despeinado y con la ropa descuidada no es propio de un hijo de Dios. Tu cuerpo es un templo vivo del Espíritu Santo y debe siempre ser digno.
  7. Ser laborioso. Trabaja para hacer del mundo, uno mejor; para crecer como persona, en talento y dignidad. Para un hijo de Dios, es inaceptable el trabajo a medias. Trabaja con pasión, recordando siempre cuando Dios confió a Adán el paraíso.
  8. Ser limpio de corazón. Jesús prometió que estos verán a Dios. Pero los programas vulgares de TV, las conversaciones cargadas de palabras soeces, los chistes en doble sentido, impiden mantener limpio el corazón. Comprométete a mantener una diversión sana, conversaciones respetuosas y un humor blanco que no ofenda ni incomode a nadie.
  9. Dar más tiempo a tu familia. Trabajas mil horas para pagar guarderías y cursos de qué sé yo para que tus hijos estén atendidos por alguien más para tú poder trabajar más para tener más dinero para pagar más guarderías mientras trabajas más. ... ¡El torbellino que destruye las familias! ¡Basta ya! Dios, familia y trabajo. En ese orden. El resto, Dios te lo dará por añadidura.
  10. Disfrutar la vida que Dios te da. Ya basta de encontrarle peros a todo. Acepta lo que Dios te da y alábalo por su bondad: Por cada amanecer, por la ducha tibia, por el sol que te calienta, por el sabroso desayuno, por el café que te reanima, por quien te acompaña mientras lo bebes. Vivirás con gozo infinito.
  11. Bajar de peso. El propósito menos cumplido. El sobrepeso puede deberse al pecado capital de la gula. Quien come demás, suele pecar también de pereza y no hace ejercicio. El exceso al comer suele acompañarse por excesos al beber. Se daña el cuerpo y el espíritu. Este año, declárale la guerra a tu gula. Mejora la salud del cuerpo que Dios te dio.
  12. Ser portador de la bendición de Dios. Quien necesita de Dios no precisa un milagro. Necesita cariño, alguien que lo escuche, lo ayude, le dé trabajo, le dé pan. Haz el propósito de ser portador de la bendición de Dios para los demás: con tu tiempo, con tu ayuda, con tus manos, con tus labios, con tus oídos y con tus bienes materiales.

Que Dios te sostenga y te ayude a alcanzar tus metas.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Visto 141 veces Modificado por última vez en Miércoles, 17 Mayo 2017 22:18

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