Miércoles, 23 Noviembre 2016 00:00

El canto hace comunidad y unión de jóvenes

Escrito por  Alfredo Hernández, Comunicador parroquial, Diocesis Valle de Chalco
Valora este artículo
(0 votos)

Como todos sabemos, siempre que asistimos a misa vemos que a la celebración lo acompañan cantos y alabanzas, por lo regular la mayoría de la gente lo llama “coro”, sin embargo, si ponemos atención estas personas que cantan en misa visten de diferente forma, pero no siempre es un coro, también pueden ser una estudiantina o rondalla.

Pero ¿cuál es la diferencia? ¿Por qué rondalla, estudiantina o coro? Tal vez muchos nos hemos hecho estas preguntas, aquí te muestro una breve explicación.

Una estudiantina es un grupo de estudiantes representando una universidad. Las estudiantinas tienen su origen en el siglo XVI; es un ensamble musical de la familia de las tunas y rondallas. La conforman estudiantes de todas las edades y está conformado por hombres y mujeres a la vez. Sus orígenes son de España. En la iglesia, ésta se forma con personas de la comunidad para representar sea su parroquia o catedral.

Las rondallas son más modernas y expresivas, con letras que son vibrantes, y aun así siguen con el tema tradicional del amor y melancolía de las serenatas nocturnas. Tiene sus orígenes en las bandas que tocaban en España en el siglo XVI; en México, en los años 50. En la iglesia, su participación es poca, por lo regular ellos se distinguen en una serenata o conciertos.

Coro parroquial, es ministerialmente un elemento importante para la participación litúrgica en general y para el canto del pueblo en concreto, formado fundamentalmente por jóvenes, su finalidad es crear espacios de descanso, fomentar la contemplación del ministerio, que ayude a dar un color más propio a cada una de las celebraciones y que finalmente anime el canto de toda la asamblea.

Las estudiantinas, rondallas y coros parroquiales tienen su propia identidad pero son muy importantes. La mayoría de los integrantes por lo regular son jóvenes que tiene el don de cantar y tocar algún instrumento, pero, lo más importante, alabar a Dios y dar testimonio de un Cristo vivo, pues Dios a cada joven ha dado dones y carismas distintos. Por ello, pertenecer a cualquiera de estos nos complementa como equipo, ya que, cada uno, con su instrumento y voz, logra una armonía a la hora de alabar a Dios haciendo una comunidad en comunión. Así pues, nos da una responsabilidad muy grande pero la comunidad de amigos que se logra hacer es indescriptible, ya que se necesitan horas preparación, ensayos y esfuerzos para que cada celebración eucarística sea una fiesta.  

La función de cada uno de estos en la Iglesia es dar testimonio por medio del canto y música. El hombre goza con la música, porque lo humaniza, le hace encontrarse consigo mismo, en la doble dimensión que está constituido, espiritual y material. Esto es más que un servicio a la animación de la liturgia, es una invitación a todos quienes lo celebramos, a tener una participación activa, consciente y fructuosa. Es tener una comunión entre Dios y el hombre.

Visto 718 veces Modificado por última vez en Miércoles, 23 Noviembre 2016 23:26

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.