Viernes, 04 Septiembre 2015 00:00

La juventud, buscadora de Dios

Escrito por  Diócesis de Nezahualcóyotl
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Los jóvenes forman parte de aquellos que buscan el contacto con Dios, y muchas veces son ellos quienes lo hacen con mayor ahínco, dado las características propias que se presentan en esta etapa de vida.

La juventud actual sigue teniendo apertura a lo trascendente a pesar de los grandes obstáculos que se le presentan. Tal apertura se manifiesta de diferentes maneras, especialmente cuando se busca la solución a las angustias, a los problemas de autoestima, de identidad, de integración social, de búsqueda del sentido de la vida, del futuro mismo…

Para muchos jóvenes Dios es aquel que brinda una amistad verdadera e imperecedera, un padre que nos ama y protege, una fuerza que ayuda a seguir adelante y en quien se puede confiar siempre. Para muchos otros, Dios sigue siendo una idea vaga e innecesaria para la forma de vida actual.

Probablemente los jóvenes vivan una relación personal y recíproca con Dios. Pero toda criatura está expuesta a la falta o miedo a la vinculación con el Creador. Hoy vivimos en una cultura que excluye toda forma de interioridad y crecimiento espiritual. Se promueve lo superficial y perecedero, el placer inmediato. Factores a los que la juventud actual tiene que enfrentarse con mayor fuerza.

Los medios de comunicación, la propagación del consumo, lo inmediato… debilitan la fuerza humana para tomar decisiones y la capacidad de vincularse con Dios. Se necesita rescatar la formación activa de la propia vida, el deporte, la meditación, el cultivo de amistades, la capacidad de ponerse límites a sí mismos.

Se necesitan sustituir momentos de televisor por momentos de convivencia con amigos o familiares; sustituir el consumo excesivo de productos innecesarios por la participación en servicios sociales; se necesita el desarrollo de la personalidad… y esto sólo se logra a partir de la educación, de la aceptación y disponibilidad para las necesidades de los jóvenes. Todo ello con el fin de la fortaleza y salud psíquica, la apertura y el establecimiento de una relación sana con Dios.

Mientras los jóvenes tengan las posibilidades de conocerse a sí mismos, de saber los objetivos y anhelos de su vida, de conocer el lugar que ocupan en el mundo, estarán descubriendo la voluntad que Dios quiere para ellos y establecerán vínculos con aquel que quiere la felicidad para ellos.

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