Martes, 23 Enero 2018 00:00

Jóvenes, compromiso de los adultos

Escrito por  CODIPACS Izcalli
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Una de las más grandes preocupciones de los adultos de este y todos los tiempos siempre serán los más jóvenes, porque de alguna manera, de ellos depende el destino del mundo que les estamos heredando. Y la preocupación se hace más grande cuando los adultos nos damos cuenta que la mayor parte de las cosas que el mundo ofrece a los jovenes son atractivas pero fugaces, caemos en la cuenta de una cultura juvenil cómoda y de poco esfuerzo, de grandes emociones pero de pocos compromisos, y eso es preocupante, hoy, mas que en otros tiempos.

No juzgamos a los jovenes y su cultura porque en este sentido, cada generación ha tenido una propia y distinta cultura juvenil; por ejemplo, durante los años 60 los jóvenes crearon su propia cultura con el rock and roll, el signo de la libertad y la solidaridad, de esa misma manera las generaciones anteriores y después las venideras fueron creando su propia cultura con los medios sociales que el mundo ofrecía. En nuestros tiempos podríamos hablar de la cultura juvenil como la mezcla de la etapa de la juventud con la tecnología de los medios de comunicación, las redes sociales y el ciberespacio.

Siendo esta la cultura juvenil que nos ha tocado vivir, podríamos preguntarnos ¿cómo hacerle frente a una cultura de tan poco esfuerzo que crea en el joven la mentalidad de lo fácil y lo traslada a todas las dimensiones de su vida? ¿cómo acompañar a los jóvenes inmersos en esta nueva cultura? ¿Hacernos uno con ellos es la solución? Nos toca ser Iglesia, madre y maestra, que ama, acoje, acompaña, educa, forma, corrige y atiende, de manera sabia e inteligente. Y en este sentido, la distancia nunca será el medio para amar o para educar y formar; ver de lejos ha significado y seguirá significando crítica sin comrpomiso, ver de lejos no cambiará la realidad, como tampoco hará que el joven aprenda a observar el mundo desde otra perspectiva. Quizá por esta razón, en muchas culturas que nos han precedido, los ancianos eran tenidos como algo apreciado, pues sus palabras, sus consejos, sus recuerdos y experiencias servían de timón para los generaciones nuevas. Nosotros los adultos estamos llamados a hacernos cercanos, no para castigar y regañar, sino para que de nuestra experiencia, de nuestra palabra que comprende y anima, demos dirección a la vida de aquellos que no necesitan de nuestra cerrazón sino de nuestra ayuda para crecer.

Así que, si en casa o cerca de nosotros tenemos jóvenes, y especialmente jóvenes "destrampados", sabemos ahora cuál es el camino y qué es lo que nos toca hacer, no lo dejes para mañana.

Visto 160 veces Modificado por última vez en Martes, 23 Enero 2018 22:33

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