Martes, 17 Octubre 2017 00:00

Nuevas generaciones, nuevos retos

Escrito por  CODIPACS Izcalli
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Las generaciones de hombres y mujeres que tenemos treinta años de edad, o un poco más, fuimos generaciones formadas en la obligación de repetir y memorizar, la dirección de nuestra propia casa, el número de teléfono de casa y el de casa de los abuelos, por cualquier cosa, memorizamos las tablas de multiplicar, la tabla periódica de los elementos y hasta las preguntas y respuestas de catecismo cuando fuimos instruidos en la doctrina; bajo estas características propias de nuestra formación, fuimos de las últimas generaciones que tuvimos el privilegio de ejercitar nuestra capacidad de retención, y decimos con gran verdad que fuimos de las últimas generaciones privilegiadas porque después de la explosión digital y la cercanía de las nuevas tecnologías a las generaciones más jóvenes, la capacidad de retención es algo que difícilmente se ejercita, pues hoy no hay necesidad de saber de memoria los teléfonos personales ni las direcciones de casa, los smartphone lo guardan todo, hoy no hay necesidad de memorizar los cumpleaños de las personas más cercanas a nuestros círculos de amigos, Facebook nos recuerda diariamente quién celebra su cumpleaños, y mucha información que antes era una obligación retener en nuestra cabeza, hoy, los nuevos aparatos comunicacionales, nos hacen el favor de almacenarlo para el momento que sea necesario.

Algo similar pasa con la escritura que sufrido más modificaciones en los últimos 12 años que en los últimos 500 años, y es que fuimos generaciones que debían memorizar las reglas ortográficas, lo mismo que el uso de las letras; fuimos generaciones que hicimos planas interminables de la "bla", "ble", "bli", "blo", "blu", o de la "ma", "me", etc. para aprender a dividir las palabras por sílabas para después aprender a acentuar. Hoy, las generaciones de niños y adolescentes tiene a su alcance los teléfonos inteligentes que tienen "autocorrector", que justifican el texto sin que una palabra venga dividida en sílabas, y al mismo tiempo que leen y sintetizan el texto de manera automática.

Y no es que en este artículo queramos llorar amargamente por el pasado despreciando el presente, sino para hacernos caer en la cuenta del grande reto que tenemos como sociedad antes estos nuevos aparatos y nuestra forma de vivir y aprender, porque sin duda, usar menos las capacidades intelectivas nos hacen, incluso, dañar y retrasar nuestras habilidades motrices. No estamos en contra de las nuevas tecnologías que nos regala la modernidad, pero deberíamos comenzar a cuestionarnos cómo es que explotarán estas capacidades tan humanas los que hoy desde los pocos meses de nacidos toman y manipulan una tablet, un smartphone o simplemente buscan hacerse la vida más llevadera gracias a las oportunidades tecnológicas de este tiempo.

Visto 76 veces Modificado por última vez en Martes, 17 Octubre 2017 21:33

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