Miércoles, 06 Septiembre 2017 00:00

Quien ha conocido a Dios no puede callar

Escrito por  David Guevara Ventura, Diócesis de Valle de Chalco.
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En esta ocasión quiero compartir con ustedes nuestra experiencia de la misión de Semana Santa 2017, en la comunidad de San Lucas el Viejo, en Tlacotepec Puebla.

El salir de misión en Semana Santa es ir a compartir la buena nueva con nuestros hermanos, pero esto no sería posible si cada misionero no ha experimentado el amor de amor de Dios. Pero también hay misioneros que salen a misionar por curiosidad como el joven Martín Martínez Gonzales que colabora en la parroquia de Santiago Apóstol, Chalco; quien fue su primera vez de misión y que su inquietud surgió, porque su primo lo había hecho, yle comentó que; la única forma de saberlo sería experimentarlo por el mismo, por ello decidió prepararse y ser misionero.

En mi caso ya había tenido varias experiencias de misión, pero cada una con un aprendizaje diferente, ya hace un tiempo que no salía de misión, ciertamente como diría el padre Luis Butera, Misionero Servidor de la Palabra quien ha conocido a Dios no puede callar y en mi corazón a un están marcadas estas palabras y gracias al objetivo de nuestra diócesis que nos invita a trabajar en conjunto todos los miembros del pueblo de Dios, la pastoral misionera nos invitó a participar de esta gran oportunidad de compartir con los demás saliendo de casa, parroquia y nuestra diócesis y haciendo vida las palabras "Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré " (Gn 12,1)

Estando pues en la comunidad a misionar uno llega con todas las ganas y entusiasmo apoyar para transmitir el mensaje Dios y sobre todo crear comunidad. Pero cuando uno se retira de la comunidad sale con más de lo que se pudo dar, el agradecimiento de la comunidad, ver los frutos de la misión en la participación en los diferentes actos litúrgicos y ver como se integran los niños y jóvenes es una gran satisfacción y responsabilidad, ya que ser misionero no se termina en la semana santa, ser misionero es siempre y más cuando se ha experimentado el amor misericordioso del Padre.

Hablar de misión es pues toda una aventura que nos lleva a experimentar que Dios no está muerto, sino que está vivo y que ha resucitado.

Joven lector no me queda más que decirte que si quieres saber que es vivir una misión y que se experimenta dentro de ella, no dejes que nadie te cuente, solo es decirle un simple ¡Sí, Señor!

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