Miércoles, 05 Octubre 2016 00:00

Muchos son los llamados pero pocos son los elegidos

Escrito por  Jessica Pamela Espinosa Ferrer - Comunicadora parroquial, Diócesis Valle de Chalco
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“Porque muchos son los llamados pero pocos son los elegidos” (Mateo 22,14), son palabras que tomaron un significado diferente para mi desde el momento que atendí el llamado que Dios me hacía y empecé a formar parte de un grupo parroquial. Para muchos puede sonar aburrido, otros tantos se imaginan que pasamos el tiempo de rodillas y rezando, seguir a Dios es más que eso, es: alabar, bailar, actuar y vivir por el bien común, es trasmitir desde la experiencia propia el amor del Padre para que llegue a todas las personas que nos rodean.

Ser un laico comprometido es dar gracias por cada día, y por la oportunidad de ser llamado por Dios mismo, que nos invita a colaborar en su misión evangelizadora, es estar conscientes de la misión a la que nos ha llamado, es estar informados y actualizados de los retos de la Iglesia, es conocer su historia de salvación, es prepararse para ser imitadores de los profetas, es fortalecer tu fe, alimentar tu alma con los sacramentos de la reconciliación y de la comunión.

Ser laico va más allá de saber orar pues Dios no busca expertos, busca dispuestos; dispuestos a dar el 101% de lo que se posee, y no hablo de lo material, sino de lo que somos como seres humanos, dispuestos a dejar un granito de arena en este mundo; ayudar y servir con amor, sin esperar una recompensa o algún reconocimiento.

Hoy como joven reconozco que nunca imaginé pasar cada fin de semana de mi adolescencia sirviendo en una iglesia y asistiendo a misa sin falta, pero también reconozco que ha sido la mejor decisión que pude tomar, pues he conocido grandes personas, excelentes amigos, puedo decir que tengo la bendición de saber que he hecho la diferencia, ya que aún la más pequeña acción puede cambiar una vida, he logrado distinguir que un momento ya sea malo o bueno sólo es eso un momento; los tiempos de Dios siempre son perfectos.

En testimonio como laico comprometido puedo decir es que soy dichosa de saberme amada por Dios, de saber que ante sus ojos todos somos iguales y por eso invito a niños, adolescentes, jóvenes y adultos a darse la oportunidad de conocer el camino de nuestro Señor; los invito a que en esos momentos de debilidad, de oscuridad, de confusión se tomen de su mano y verán que él como Padre amoroso nunca nos suelta la mano.

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