Domingo, 06 Septiembre 2015 00:00

El servicio de los laicos

Escrito por  Beatriz Adriana Ortiz Mata - Diócesis Valle de Chalco
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He descubierto que ser un laico comprometido no es una tarea fácil porque implica cambios en la vida familiar y social, teniendo que enfrentar no solo la crítica o la expectativa de los demás, sino que la parte más difícil es nuestra falta de interés; o tal vez el miedo a no saber lo que tenemos que hacer o creer que no tenemos la capacidad de evangelizar y en muchos casos la falta de compromiso, porque implica responsabilidad.

Sin embargo debemos tener en cuenta que esta misión que recibimos implica varias cosas: Conocer a Jesús, seguirlo, imitarlo, dándonos con amor al prójimo a través de los distintos ministerios en los que podemos colaborar.

La vocación del laico es propia de toda la Iglesia, porque todos hemos recibido del Señor el mandato de anunciar el Evangelio a todas las gentes. Por tanto, todos los miembros de la Iglesia (sacerdotes, consagrados y laicos) participamos de esta misión, aunque no de la misma manera, cada uno según su propia identidad y vocación en la Iglesia.

Incorporados a la Iglesia por el bautismo y fortalecidos por la confirmación con la fuerza del Espíritu Santo, los laicos estamos llamados a colaborar en el apostolado. Cristo mismo nos ha enviado a prolongar en la historia su misma misión, ya que el laico está presente en todas las realidades, logra llegar a donde el sacerdote no puede, y es que los laicos somos el corazón de las familias, estamos presentes en la escuela, en el trabajo, en las actividades sociales, deportivas y de descanso, es desde ahí donde tenemos que hacer nuestra labor "impregnar del espíritu del evangelio" cada una de estas realidades, conociendo lo que le duele y lo que falta en la sociedad, pero evangelizar desde ahí no es una tarea fácil.

El concilio vaticano segundo, busca que no solo seamos el objetivo de la evangelización, sino protagonistas y responsables de esta tarea, como lo presenta de manera muy clara el Decreto conciliar Apostolicam Actuositatem, el cual habla sobre el apostolado de los laicos, hombres y mujeres que estamos llamados a servir por igual, teniendo claro que somos instrumentos de Dios, para dejarnos moldear por él, teniendo siempre presente que somos discípulos pero también misioneros, necesitados de la oración, de la participación en los sacramentos que nos permiten responder al llamado que recibimos.

Y la Iglesia consciente de la vocación de sus miembros pone al alcance de todos medios que nos ayudan a formarnos como: congresos, reuniones, ejercicios espirituales, asambleas, conferencias, libros, para lograr un conocimiento más profundo de la Sagrada Escritura y de la doctrina católica, para nutrir su vida espiritual.

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