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Viernes, 02 Febrero 2018 00:00

El Laico: Animador Misionero

Escrito por  Oscar Reyes / Diócesis de Ecatepec
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Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia nos dice el documento de Aparecida, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado, según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores. Ellos estarán dispuestos a abrirles espacios de participación y a confiarles ministerios y responsabilidades en una Iglesia donde todos vivan de manera responsable su compromiso cristiano. A los catequistas, delegados de la Palabra y animadores de comunidades, que cumplen una magnífica labor dentro de la Iglesia, les reconocemos y animamos a continuar el compromiso que adquirieron en el bautismo y en la confirmación.

Los discípulos, quienes por esencia somos misioneros en virtud del Bautismo y la Confirmación, nos formamos con un corazón universal, abierto a todas las culturas y a todas las verdades, cultivando nuestra capacidad de contacto humano y de diálogo. Estamos dispuestos con la valentía que nos da el Espíritu, a anunciar a Cristo donde no es aceptado, con nuestra vida, con nuestra acción, con nuestra profesión de fe y con su Palabra. 

Todos somos misioneros, aunque, obviamente, no todos estemos llamados a ejercer nuestro compromiso del mismo modo. Hay diversidad de dones y vocaciones, pero es importante tener conciencia que, en cualquier circunstancia, todos somos de Cristo y que su santo Espíritu nos impulsa a salir hacia los demás.

Estoy convencido que ponerse en marcha es la ley principal de la misión. Cuando Jesús inicia la preparación práctica de sus discípulos para la Misión lo primero que hace es llevárselos a Nazaret, su antigua casa, su patria chica. Tenía muchas razones para hacerlo. Quería que sus discípulos, desde un principio, se clavaran bien en la mente que la Misión es un camino desde su casa y no hacia su casa. Misión es partir y no llegar. A los discípulos les hacía mucha falta esta experiencia y aprender la mística de la misión cristiana que consiste en ocuparse siempre de los más lejanos. Es un hecho incuestionable que todos los Evangelios desembocan en el envió que Jesús hace de sus discípulos a tierras extranjeras, hasta los últimos confines de la tierra.

Visto 206 veces Modificado por última vez en Viernes, 02 Febrero 2018 23:07