Viernes, 02 Febrero 2018 00:00

Consolidar la familia: El reto de la sociedad y la iglesia católica en México

Escrito por  Luis Antonio Hernández
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En la actualidad la familia y el matrimonio, son las instituciones sociales que más ataques han recibido. A través de la incorporación de modelos e ideologías que buscan su debilitamiento, diversos movimientos internacionales han logrado que la sociedad se divida en torno de modelos de vida, que rompen con los paradigmas tradicionales que durante siglos han permitido el desarrollo y bienestar de la humanidad.

Propiciando una lucha descarnada entre hermanos, que al fragor de la polémica, y descalificaciones, no permite apreciar las ventajas, ni la realidad de la institución familiar.

A pesar de los intentos por deteriorar las células fundamentales de la sociedad, México, es un claro ejemplo de la fortaleza de las convenciones sociales, las estadísticas demuestran que hoy en día casarse y formar una familia, continúan siendo decisiones muy importantes para los mexicanos.

De acuerdo con los resultados de la encuesta intercensal INEGI 2015, durante el año 2015, se registraron en nuestro país 556, 269 matrimonios, 45 de cada 100 personas están casadas, cifra que representa el 39.3% de la población, de este universo el 53.4% de los ciudadanos católicos casados tienen un enlace religioso.

Asimismo, cerca del 90% de los hogares de la república mexicana (28.4 millones), están formados por mamá, papá e hijos, quienes en el 70% de los casos habitan en la misma vivienda, cabe destacar que en las familias católicas el 94.6% de sus integrantes comparten esa creencia religiosa.

En este contexto, resulta evidente que la familia es hoy en día, uno de los temas más importantes en la vida de los mexicanos; sin embargo, también es necesario identificar que en un país dónde el 82.7% de la población se declara católico, el reto de la sociedad y la iglesia católica, en los próximos años, será consolidar la vocación y tradición familiar de nuestra nación.

Tarea que no será posible sin la participación decidida de los laicos, quienes tienen el deber entre otras cosas de promover la defensa y el fortalecimiento de la familia y el matrimonio.

No obstante, para ser efectivo este ejercicio debe ir más allá del activismo, protesta y exigencia al gobierno para que preserve y respete los valores fundamentales.

Actualmente, se requiere convertir las positivas estadísticas e indicadores familiares en México, en entornos que sean fiel reflejo de ese diagnóstico, comunidades dónde verdaderamente se privilegie la promoción y vivencia de la institución matrimonial y familiar, como el medio más idóneo para lograr el pleno desarrollo integral de la persona, la cohesión, el bienestar y sustentabilidad futura de la sociedad.

En una sociedad dónde estar casado y tener una familia, sea una convicción, un estilo de vida, más que un estado civil o una bonita tradición.

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