Miércoles, 25 Octubre 2017 00:00

¿Quién es el Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, M.E.S.C?

Escrito por  Pbro. Juan Nepomuceno - Diócesis de Ecatepec
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Ante todo es un laico, y como laico se designa a todos los fieles cristianos: es decir en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos participes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo entero la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde.

El ministro de la sagrada comunión es un agente de la pastoral orgánica, siguiendo las normas de la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II en 1973, mediante la Instrucción Inmensae caritatis de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos.

De acuerdo con el canon 910 § 1, son ministros ordinarios de la comunión el presbítero y el diacono. Canon 910 § 2. Es ministro extraordinario de la sagrada comunión el acolito, o también otro fiel designado según el c. 230 § 3 (Donde se aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros ordinarios, pueden también los laicos, aunque no sean lectores, ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, dar la sagrada comunión, según las prescripciones del derecho).

Por lo tanto, de modo ordinario pueden administrar la comunión exclusivamente los clérigos indicados. Puede haber ministros de la comunión; para que éstos ejerzan tal función, el derecho requiere dos requisitos:

  1. lo aconseje la necesidad de la Iglesia c. 230 § 3, habla de la necesidad no de utilidad. A modo de ejemplo sería necesidad que no se pueda atender a todos los fieles que piden la comunión de modo que la Misa se alargaría demasiado.

  2. no haya ministros, no sería el caso previsto, si hay ministros que puedan atender al ministerio de la comunión. Sería el caso de las comuniones a los enfermos, o de ordinario las misas parroquiales en que hay sacerdotes en la Iglesia.

    El ministro extraordinario debe ser un acólito u otro laico. De acuerdo con la Instrucción Inmensae caritatis, el laico designado para administrar la comunión puede ser ad tempus o ad actum, o si fuera verdaderamente necesario, de modo estable. La designación la hace el Obispo.

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