Miércoles, 26 Julio 2017 00:00

Rumbo a la Asamblea Parroquial

Escrito por  Juan Valdez
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La asamblea es un paso más en el método prospectivo que se ha venido llevando a cabo desde el 2011. Es una actividad necesaria para reforzar muchos de sus elementos, y al mismo tiempo es parte de todo el proceso, porque aún faltan otras cosas por hacer después de esa asamblea.

Es importante porque en ese momento y espacio, se deberá poner en práctica la petición de ponernos a la ESCUCHA y lograr el DISCERNIMIENTO sobre temas de relevancia que ya se vieron o se pusieron de manifiesto en  la actividad del “sueño”, realizada en días pasados y que, entre otras cosas, fue algo así como preguntar al feligrés qué es lo que desea, porque al final, dentro del proceso prospectivo que estamos llevando, ya estamos en la fase de la escucha y de la idealización, por eso se conoce como el modelo ideal, respondiendo a la pregunta de “cómo nos gustaría que fuera”.

Siendo entonces la Asamblea Parroquial un elemento importante en este modelo, habría que dar una metodología también especial para llevarla a cabo y de eso se trató la reunión del día 26, donde se expuso la mecánica tácitamente de cómo llevar a cabo dicha asamblea, paso a paso según el Manual.

Aunque la actividad del “sueño” estuvo dirigida a toda la feligresía, hubo parroquias que la hicieron específicamente con sus fuerzas vivas. En comparación con la asamblea, esta última está diseñada o pensada para que, en una invitación casi abierta, participe quien quiera hacerlo, porque si bien está dirigida a los que prestan un servicio directo o indirecto en la Iglesia, no se puede omitir aquel feligrés que va todos los domingos a misa, pero no se acerca al servicio, y aunque esto último prendió el foco de la duda en más de uno de los que estábamos ahí, la respuesta al final fue bien recibida.

El foco de alerta tiene una razón de ser: quien va a misa, pero no participa en los servicios la mayoría de veces es porque no quiere, otras veces es porque no se le invita y otras es porque tiene ideas totalmente ajenas (y a veces radicales) al servicio. En mi humilde opinión hacer una invitación abierta podría suscitar críticas no constructivas al interior de la asamblea; sin embargo, Don Carlos ha puesto de manifiesto que hay que salir a buscar a los que no están presentes, ellos pueden hacer la diferencia en esta renovación que se está buscando. Solo hay que discernir y dejar que el Espíritu Santo haga su trabajo, en consonancia con lo anterior: “Un proceso que nos permita hacerlo hoy, en este tiempo, en esta situación, fieles a la misión del PAPA: no se trata de mi fe, se trata de la fe de todos los hombres y las mujeres que Dios ha puesto en el territorio parroquial”. Mons. Cuapio.

Vamos pues rumbo a esa asamblea que nos ha de preparar también para los retos pastorales que enfrenta nuestra Arquidiócesis en los próximos años. ¡Adelante!

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