Jueves, 22 Septiembre 2016 00:00

Coronación de la imagen de la Virgen María

Escrito por  Sofía L. Godínez
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La coronación canónica, es uno de los ritos litúrgicos que comúnmente se utilizan en la iglesia católica para resaltar la devoción de alguna advocación mariana. Consiste en la imposición de una corona al icono o imagen elegida. Desde el concilio de Éfeso (431) se inicia esta costumbre, el rito fue instituido en el siglo XVII y en el siglo XIX fue incorporado a la liturgia romana con la inclusión del rito en el Pontifical Romano en 1897, generalizándose en todo el mundo católico. Inicialmente las coronaciones se dieron en Italia (en Roma existen más de 300).

El fundamento teológico de considerar a la Virgen como reina, se basa en que María es Madre de Jesucristo, Hijo de Dios, Jesucristo el mesías y Rey del universo. Es corredentora, pues dando su asentimiento al Plan de Salvación, se hizo digna merecedora de la corona de gloria. Pero, existen también razones de tipo sentimental para coronar la imagen de una Virgen, como muestras de amor, de cariño y de profundo respeto con las que los fieles pretenden expresar su entrega, devoción y agradecimiento a la reina de los cielos. Así mismo la liturgia canta a María en múltiples antífonas: Salve Regina, Regina coeli, Ave Regina coelorum y en las letanías lauretanas.

Según la autoridad eclesiástica que concede la coronación puede ser de tres tipos: pontificia concedida por el Papa; diocesana, concedida por el obispo del lugar y litúrgica, es aquella que no necesita permiso alguno, es realizada por cualquier sacerdote y puede ser elevada al rango de canónica diocesana.

Entre los requisitos para realizar una coronación canónica, se considera la antigüedad de la imagen y cuya historia se encuentre debidamente documentada, además de gozar de probada   devoción.

En cuanto a la corona, ha de unir la dignidad y la nobleza a la sobriedad, se recomienda para su celebración alguna memoria de la Virgen, u otro día festivo que coincida con el día del Señor (domingo), según el rito de coronación canónica.

En México, la imagen más representativa de nuestra fe católica, es la de Santa María de Guadalupe, quién desde 1895 goza de una coronación pontificia, consagrándole con ello sus diócesis y poniéndolas bajo su protección. En Latinoamérica es llamada Reina de México y Emperatriz de América.

En la Diócesis de Texcoco, el domingo 21 de agosto se realizó la coronación canónica de la imagen de la Virgen de Guadalupe en la Santa Iglesia Catedral, en la solemne Eucaristía presidida por Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco y en la cual se consagraron alrededor de ochenta personas a su regazo maternal. A ella rogamos por el mundo, por la paz y por la familia.

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