Viernes, 04 Septiembre 2015 00:00

Un tesoro por descubrir

Escrito por  María del Carmen Máximo Lozada - Diócesis de Valle de Chalco
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En la ruta de Sor Juana, al oriente del Estado de México, se encuentra un gran tesoro arquitectónico del arte barroco: la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María de Ozumba y su hermoso claustro franciscano, considerado uno de los monumentos virreinales más importantes de la región.

Una inscripción en el interior de la Parroquia de Ozumba, da cuenta que su edificación inició el 23 de abril de 1697. Su magnífico y dorado Retablo Mayor fue realizado por Francisco Peñaflor en 1731 y está dedicado a la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción.

Otro retablo de gran valor histórico es el que contiene el óleo de las “Ánimas del Purgatorio”, que data del siglo XVIII, fue restaurado por el INAH en 2011, a través del FOREMOBA (Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal), dependiente de CONACULTA.

El cuidado de los retablos del interior de la Iglesia es continuo, actualmente la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete ENCRyM, dependiente del Instituto de Antropología e Historia INAH, restaura el retablo “Madre del Divino Pastor”.

En el interior de la Iglesia también destaca el coro o tribuna que permitía a los frailes franciscanos asistir a misa sin dejar el claustro.

El claustro, erigido hacia el año 1585, llama la atención principalmente por las pinturas de su portería, en las que se representaron escenas relacionadas con la historia de esta orden en la Nueva España: el mural “La llegada de los Doce Franciscanos al mando de Fray Martín de Valencia” incluye el retrato más antiguo que se conoce de Cuauhtémoc, el rey azteca; un segundo mural describe el “Martirio de los niños Indígenas de Tlaxcala: Cristóbal, Antonio y Juan”, el tercero ilustra “El castigo de Hernán Cortés por haber llegado tarde a Misa” y el óleo de San Francisco y sus tres esferas, la Virgen María, Juan Duns Escoto (beato inglés) y la Madre Agreda (monja española).

En el conjunto conventual también se aprecian dos relojes de sol y puede leerse la biografía del ilustre sacerdote y científico José Antonio Alzate, originario de Ozumba y sobrino de sor Juana Inés de la Cruz. Los franciscanos permanecieron en Ozumba hasta 1768, cuando el clero secular comenzó a administrar los sacramentos a la población.

Actualmente, la fiesta de la Inmaculada Concepción que la Iglesia celebra el 8 de diciembre y la fiesta de los Gremios en honor a la venerada patrona durante el mes de agosto, son las principales festividades de la comunidad parroquial de Ozumba.

Los viernes y domingos se ofrecen las visitas guiadas “Un tesoro por descubrir”, para conocer este valioso legado histórico.

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