Sábado, 16 Mayo 2015 00:00

Las Redes Sociales en tiempos de campaña

Escrito por  Mons. Guillermo Ortiz Mondragón, obispo de Cuautitlán
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Estamos viviendo un maravilloso cambio de época, en el que el desarrollo de la tecnología de la comunicación nos permite unirnos, creando un nuevo lenguaje de encuentro, a veces en claves muy personales.

 

Seguramente todos podemos dar testimonio de la riqueza encontrada para estar en contacto en tiempo real sin importar la distancia. Recientemente yo busqué a un sacerdote y le marqué a su celular; él me respondió de inmediato, me dijo que estaba en España. Desde luego que me llamó la atención porque yo no sabía que él estaba allá; menos mal que no hablé en horario inadecuado.

Esto nos hace ver la conveniencia de cuidar el uso de los medios; el primer contacto que tenemos es con el instrumento, después con la persona, no lo olvidemos.

Por otro lado, muchos medios ya no permiten tener la privacidad que una persona requiere para tocar algunos asuntos “en corto” con otra persona. Hay peligro de perder la intimidad.

Me refiero a las redes sociales que inicialmente comenzamos a usar para estar en relación con los amigos, pero que poco a poco se van convirtiendo no en un vehículo de relación íntima sino pública.

El peligro está en perder la vida privada, la intimidad necesaria para cultivar una amistad, la lealtad, el respeto a la persona, la fama a la que cada uno tiene derecho. Con inocencia y sin ningún recato, muchachos y muchachas expresan sus penas y dolores, sus resentimientos en contra de otros, en estos medios, en especial cuando rompen una relación de amistad o noviazgo. No ven el daño que pueden hacerse o hacer a los demás. Esto es cuestión de ir a favor de la verdad, de la intimidad y el respeto a la persona. ¡Surge un “lavadero cibernético”!

En estos momentos de campaña de los distintos grupos políticos, algunos partidos, otros de índole individual, florece el jardín de las acusaciones con distintas flores, de diverso color y aroma, lanzándose los unos a los otros. Hay quienes en su muro acogen con agrado acusaciones en contra de otros sin tener claridad de los argumentos, y entonces surge cierta complicidad sobre un comunicado, que es una buena nota, pero no es del todo verdad y no ayuda a la concordia, ¡menos a la democracia!

Si alguno pone en su muro algo de lo que puede dar pruebas fehacientes, no hay problema. Si no tiene a la mano estas pruebas, sino más bien reacciones afectivas, mejor no aceptarlas, aunque interiormente, de entrada, le parezcan adecuadas; puede poner esto en un paréntesis mental, hasta que no tenga pruebas, para no aceptar una mentira en lugar de una verdad.

Otra situación se da con los ministros de culto y otras personas que por su función deben abstenerse de una participación partidista. Cuando un ministro de culto deja en su muro y acepta una opinión a favor o en contra de un partido, puede ser signo de que está de acuerdo y, en este sentido, puede considerarse que el ministerio de culto o el funcionario están infringiendo una ley.

Por otro lado, en tiempos de campaña es cuando más hemos de estar atentos al uso crítico de los medios de comunicación, más escrupulosos en la búsqueda de la verdad, para el conocimiento de los candidatos, de su postura, de la línea de su partido, y decidir una elección libre, consciente, responsablemente.

Podemos hablar más del asunto, por obvio de espacio aquí nos detenemos. Si siempre es urgente buscar la verdad, el respeto a la persona y la contribución a la concordia y la paz, ahora con mayor razón. Seamos responsables en el uso adecuado de los medios de comunicación social en las redes sociales.

Visto 5528 veces Modificado por última vez en Martes, 09 Junio 2015 22:33
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