Lunes, 26 Junio 2017 00:00

Llamados en la situación actual…

Escrito por  Pbro. Fermín Alberto Ortega García CODIPACS Ecatepec
Valora este artículo
(0 votos)

“Es preciso examinar siempre con diligencia a cada uno de los aspirantes al sacerdocio para ver con que intenciones y por qué causas han tomado esta resolución…” Pio XII

“La voluntad clara y decidida de consagrarse enteramente al sacerdocio del Señor, cuya índole y voluntad de esperanza de que ha de servir perpetuamente al ministerio eclesiástico, es un claro testimonio de vocación sacerdotal” Beato Pablo VI.

“Vivan desde ahora plenamente la Eucaristía: ser personas para quienes el centro y culmen de toda la vida es la santa misa, la comunión y la adoración eucarística. Sin una profunda fe y amor por la Eucaristía, no se puede ser verdadero sacerdote… Ofrecer a Cristo vuestro corazón joven en la meditación y en la oración personal. La oración es el fundamento de la vida espiritual… oren con alegría y plena convicción, no solo por deber y costumbre. Que su oración sea la expresión concreta de vuestro amor a Cristo. Esfuércense en llegar a ser buenos maestros de oración, para que mañana puedan guiar dignamente a las comunidades cristianas en el servicio divino” San Juan Pablo II

He querido tomar estas normas, exigencias o características primeras que han realizado los Santos Papas, para hablar un poco sobre la invitación a la vocación sacerdotal. Son ellos los que guiados por el Espíritu Santo dan los lineamientos para ir conociendo y reconociendo las muestras de que alguien es llamado por Dios y una vez llamado, su formación continúe por la línea del encuentro con Dios.

No podemos ocultar los pecados y delitos cometidos por algunos sacerdotes, sea en la parte del mundo donde fuese, y hubiera quien preguntase: ¿después de tanto escándalo quieres ser Sacerdote todavía? La respuesta no se encuentra en las faltas cometidas, sino en el llamado que Dios hace, en el plan que propone Dios para nuestra salvación; en el que haya mediadores que nos hagan presente por su medio, la gracia de Dios, su perdón, su Cuerpo y su Sangre, nos guíen con la palabra de Dios a modo de su Hijo Jesús.

Sin duda alguna es bien cierto que la mala fama de estos sucesos puede durar más que la buena, pero también es cierto que el que quiere ser sacerdote, es porque Dios lo toma de entre la comunidad para estar a favor de la comunidad, y aunque nos ha tomado como hombres débiles y limitados aún resuena en mi ser el SÍ QUIERO, CON LA GRACIA DE DIOS, para dar testimonio del amor misericordioso que Él me ha manifestado.

Visto 113 veces Modificado por última vez en Lunes, 26 Junio 2017 21:58

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.