Miércoles, 05 Octubre 2016 00:00

Si Dios te llama, es porque Él te respaldará

Escrito por  Enrique Monterroza
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Conozco muchas personas que al ser cuestionados del porqué no le sirven a Dios en alguna área dicen: “Es que no me siento totalmente capaz”, “Es que siento que tengo que mejorar esto o aquello”, “Es que considero que no tengo grandes talentos”.

Cada una de estas excusas, porque lo son, no tienen un fundamento valedero delante de los ojos de Dios, porque ¿Quién está preparado totalmente para hacer algo para Dios? o ¿Quién tiene “grandes” talentos para hacerlo?

A través de la Biblia se puede ver que Dios utilizó a personas comunes, normales, sin grandes cualidades o enormes talentos, la mayoría de ellos no eran eruditos de la Biblia, no eran escribas que se sabían toda la ley o no eran personas con grandes grados académicos o con muchos diplomas de cursos bíblicos, misioneros, evangelísticos o pastorales. La gran mayoría de siervos que Dios uso para su obra, fueron preparados por Dios mismo.

Por ejemplo, Moisés era conocido por tener un temperamento fuerte a tal punto que en un enojo mató a un soldado egipcio y tuvo que huir para no ser atrapado y posiblemente muerto también. Dios lo llevó al desierto en donde pasó cuarenta años antes de que Dios lo llamara para utilizarlo como libertador de su pueblo. En ese proceso en el desierto, Dios había trabajado en el carácter de Moisés para dejarlo a punto para que pudiera ser útil en la obra que Él necesitaba.

Moisés también al igual que nosotros puso excusas para servirle a Dios y es que cuando Dios te mira y sabe que puedes hacer determinada obra, no hay excusa que valga, luego que Dios estaba encomendado la obra de liberar al pueblo de Egipto Moisés le dijo a Dios: Dijo Moisés a Yahveh: «¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua.» Éxodo, 4:10 La respuesta de Dios ante la excusa de Moisés es perfecta: Le respondió Yahveh: «¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?

Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.» Éxodo, 4:11 y 12

La respuesta de Dios a Moisés es la respuesta que Dios nos da a todos cuando ponemos excusas para servirle. Y es que cuando vas a realizar determinada tarea para la obra de Dios tienes que entender que no eres tú, sino Dios en ti, es Él mismo quien te utilizara como instrumento de bendición.

No puedes limitarte al ver que no eres bueno para esto o aquello, si nos auto juzgamos veremos que no somos tan buenos para hacer determinada tarea, pero Dios no nos ve de la forma en que nosotros nos vemos, Él tiene ojos para ver lo útil que podemos llegar a ser para su obra, y por eso cuando nos llama, cuando nos insiste en el servicio es porque Él quiere utilizarnos.

Ya no es tiempo de estar poniendo toda clase de excusas, que al final no tienen valor, ya que si Dios puso sus ojos en ti para el servicio es porque Él sabe que tienes la capacidad en Él de hacer determinada obra que te está mandando a hacer.

No te menosprecies, no creas que no eres el indicado, al contrario, cuando Dios esté insistiendo en tu vida sobre el servicio deberías alegrarte, porque Dios mira en ti lo que tú mismo quizá no ves y es que para Dios puedes ser un gran instrumento para su obra, pero para ello necesitas entender que Él quiere y puede usarte.

Es momento de disponer nuestro corazón para su servicio, ya no estés prolongando más el tiempo para servirle, ya no estés poniendo más excusas, mejor dile al Señor: ¡HEME AQUÍ!

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