Jueves, 11 Agosto 2016 00:00

¿Y si Dios ya te llamó a ser sacerdote?

Escrito por  Seminarista Raúl Arsenio Uribe Ramírez
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¿Sacerdote yo? ¡Nunca! Es la respuesta que más se escucha cuando invitas a un joven, a pensar la posibilidad de que puede ser sacerdote. Y no es para menos, pues cuando estamos inmersos en un ritmo de vida donde las cosas de Dios tienen un mínimo espacio, ser sacerdote es en lo último en que un joven se aventuraría a pensar.

 

Sin embargo, hoy, siguen existiendo razones suficientes para atreverse a plantear esta opción de vida, una de ellas es que Dios, sigue sembrando en los corazones de muchos jóvenes la semilla del sacerdocio, a pesar de todo lo que está en contra; incluso, ellos mismos logran percibir la inquietud del llamado pero no saben de qué se trata; se logra percibir en el ideal de querer entregar la vida a una causa de ayuda al prójimo, al necesitado; cuando observo esto, veo esa llama suave que Dios ha encendido en esos jóvenes, y que les dice: “Ven y sígueme” (Mt 9,9). Y muchos se resisten, aunque en el fondo saben que de alguna manera, Dios los está llamando, y Dios no se cansa de llamar; con razón el Papa Juan Pablo II, llamaba a esta vocación “don y misterio”.

Otra razón por la que considero que ser sacerdote hoy es aún una opción válida de vida, es el mundo. Apenas alzamos un poco la mirada, y vemos tanto sufrimiento, pobreza, injusticia, desorientación, soledad, etc., vemos aún muchos hermanos y hermanas que necesitan ser liberados de lo que les esclaviza: necesitan de Dios. Aún necesitamos, que el sacerdote por su ministerio muestre el rostro misericordioso de Dios a los que sufren, la bendición a los que celebran, estar al pie de la cruz con los que lloran, curar las heridas de los enfermos, alzar la voz por aquellos que han sido silenciados, proclamar para todos un tiempo de gracia; aun hoy el mundo necesita de aquellos que hablen y le hagan tocar a Dios, por eso, atreverse a ser sacerdote hoy sigue siendo una tarea vigente, urgente y noble.

Y si siento esa inquietud en mí, ¿A quién recurro? Bueno, en primer lugar al párroco, aquel que ya logró responder a Dios. Pero también está la Pastoral Vocacional quien se encarga de ayudar y acompañar en el proceso de discernimiento vocacional. Esta Pastoral, en la diócesis de Valle de Chalco, tiene cada segundo sábado de mes sus encuentros diocesanos en el Seminario San Juan Pablo II, en Chalco. Además en el mes de Julio se realiza el preseminario, el cual es una experiencia de una semana viviendo dentro del seminario, para aclarar y decidirse si el sacerdocio es o no una opción para cada joven. Y en esta ocasión, en nuestra diócesis se formará el SEMFAM que es la comunidad de todos aquellos jóvenes de cualquier grado de bachillerato que viviendo su preseminario han sido aceptados y viven desde su casa los estudios de preparatoria, y los fines de semana están o en una parroquia o en el mismo seminario formándose. Opciones hay muchas, invitaciones igual, Dios te ha llamado, atrévete a decir “Sí”.


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