Jueves, 07 Julio 2016 00:00

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Escrito por  P. Salvador Téllez
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El 9 de junio concluimos un ciclo vocacional más en nuestro Seminario Diocesano de Izcalli, y es un motivo para agradecer a Dios por los frutos recogidos a lo largo de este año, que sin duda fueron el resultado de la gracia divina, y también, del esfuerzo y el trabajo de todos los que formamos esta noble institución de la Iglesia.

El Seminario Diocesano, es la institución donde se forman los futuros sacerdotes de la Iglesia, aquellos que algún día atenderán a una comunidad parroquial, en los grupos pastorales, en la atención a los enfermos, en la confesión, en la celebración de la Eucaristía y en los demás servicios de la comunidad; no por nada, los documentos de la Iglesia, lo llaman "el corazón de la diócesis", porque de él se bombea la sangre nueva a toda la Iglesia, de él surgen como renuevos, las generaciones que seguirán perpetuando el evangelio de Cristo. Es además, como un gran semillero donde la vocación al sacerdocio germina y toma fuerza para que después sus frutos sean ofrecidos a la Iglesia, que es la esposa de Cristo.

Por lo anterior, los seminaristas, se forman en cuatro dimensiones: espiritual, humana, académica y pastoral; de esta manera se presume que habrá una formación integral que responda a las necesidades del mundo de hoy. La dimensión espiritual busca el encuentro continuo con Dios, encuentro que se da en la permanente búsqueda de su voluntad, en el discernimiento, en la oración, en la meditación de la Palabra, en la participación de los sacramentos. La dimensión humana busca dar forma a la persona, asumiendo su propia realidad e historia, conociéndose, amándose y trabajando aquello que en el futuro podría causarle dificultades para ejercer el ministerio ordenado. La dimensión académica pretende enriquecer los conocimientos filosóficos y teológicos en los candidatos al sacerdocio, no sólo con el propósito de que acumulen conocimientos, además, para tener una mayor comprensión de las realidades humanas, sociales, culturales y políticas que aquejan al mundo, y dar, así, un mejor servicio de guías a la comunidad cristiana y al mundo. La dimensión pastoral pretende formar en el seminarista un corazón de pastor, de forma que, cuando llegue el momento de ser ordenado sacerdote, se sienta ya comprometido con las necesidades de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.

En este sentido, la formación de los sacerdotes depende y requiere de la participación del Espíritu Santo que guía, acompaña y purifica; del mismo candidato que pone todo de su parte para ser formado en la docilidad de los hijos de Dios; del equipo de sacerdotes que acompañan queriendo el bien de la Iglesia y del candidato; de toda la Iglesia que ora para que el Señor nos de pastores según su corazón.

Por eso agradecemos desde este lugar, por ayudarnos a vivir y culminar este ciclo vocacional, y los invitamos a que nos sigan acompañando a formar a los futuros sacerdotes, pues ya en estos días, trabajamos en preparación del próximo Preseminario que pretende ayudar a discernir a los jóvenes acerca de su vocación. El preseminario será del 17 al 22 de julio en las instalaciones de nuestro Seminario, en Colinas del Lago. Contáctanos a través de “Vocaciones Izcalli” en Facebook, @VocIzcalli en Twiter o directamente a nuestro correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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