Sábado, 06 Febrero 2016 00:00

El secreto del cristiano

Escrito por  Steven L. Pogue
Valora este artículo
(0 votos)

Entendiendo la vida llena del Espíritu Santo

¿Alguna vez te has preguntado porque tantos cristianos no actúan como tales? ¿Acaso vivir la vida cristiana es una “misión imposible”? Déjame decirte un secreto: Sí es imposible… por nosotros mismos. Tratar de vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas es como un barco en tierra seca... ¡simplemente no funciona! Para que el barco se mueva en cualquier dirección, necesita estar en el agua.

El secreto del cristiano para lograr una vida consistente, es que Cristo viva su vida a través de nosotros: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mi” (Gálatas 2:20).

Fue durante la última noche de Cristo con sus discípulos que les dijo que Él los iba a dejar, pero que no deberían sentirse solos: “Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Consolador no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré” (Juan 16:7).

Se te ha dado alguien que te capacita para vivir la vida cristiana con valentía – El Espíritu Santo. No es solo una guía en el módulo de información del camino celestial: es el Espíritu de Cristo – vino a vivir en ti.

Podrías estar pensando ¡Vaya, necesito al Espíritu Santo en mi vida! Si has aceptado a Cristo en tu vida, ya lo tienes. Si tienes al Espíritu de Dios viviendo en ti, eres controlado por tu nueva naturaleza (Romanos 8:9). El Espíritu Santo vive en ti, pero tal vez no estás rindiendo tu vida en sus manos para que te guíe. Podrías ser un “residente”, pero sin ser el “presidente”. Pablo hizo una distinción entre dos tipos de cristianos: el cristiano espiritual y el cristiano carnal.

1. El cristiano espiritual. “El que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie…” (1 Corintios 2:15).

La persona espiritual es aquella que ha recibido a Cristo en su corazón y vive una vida centrada en Cristo. No es que no tenga pecado, él enfrenta problemas y tentaciones todos los días, como cualquier otra persona. Pero como un estilo de vida, confía en Cristo en cada detalle y problema que se le presenta. Su deseo más grande es complacer a Cristo, y no depende de la aprobación de otros.

2. El cristiano carnal. “Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo. En verdad, ni aún ahora pueden, porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, no son carnales y andan como hombres del mundo?” (1 Corintios 3:1-3).

El cristiano carnal es un cristiano (ha recibido a Cristo en su corazón en algún momento), pero su vida está orientada hacia sus propios deseos y necesidades. Puede que muestre alguna evidencia de ser cristiano, pero el trabajo del Espíritu Santo está “reprimido” ya sea por una desobediencia consciente, o por ignorancia del ministerio del Espíritu Santo.

¿Qué es lo que distingue al cristiano carnal del cristiano espiritual? No es que al cristiano carnal le falte una parte de Cristo o el Espíritu Santo – el posee los mismos recursos espirituales que el cristiano espiritual. Pero el hombre espiritual depende del poder de Cristo para vivir la vida cristiana, mientras que el hombre carnal depende de su propio poder. Tratar de vivir la vida Cristiana en tus propias fuerzas es inútil, tan inútil como tratar de recorrer una ciudad empujando tu auto.

Todos los días podemos elegir: ¿vamos a dejar que el Espíritu Santo nos dirija, o nos vamos a dejar controlar por algo más? ¿Le vamos a tener miedo al futuro? o ¿nuestro deseo de tener lo que queremos, va a ser más importante que obedecer a Cristo? Cuando el Espíritu Santo te llena, el controla tus pensamientos y tus acciones. No puedes ser lleno de odio, miedo o preocupación si estás lleno del Espíritu Santo. No hay espacio.

“Así pues, no sean necios, sino entiendan cual es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu” (Efesios 5:17). A diferencia del alcohol, los cambios que produce el Espíritu Santo no son artificiales. No se pasan con el tiempo. La Biblia llama a estos cambios duraderos, “el fruto” que produce una vida centrada en Cristo: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas” (Gálatas 5:22,23).

Fuente: Empezandocondios.com

Visto 968 veces Modificado por última vez en Sábado, 06 Febrero 2016 23:24

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.