Sábado, 06 Febrero 2016 00:00

Recomenzar

Escrito por  Pbro. Gustavo Mendieta
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En la actualidad todos los jóvenes viven buscando la libertad, la verdad, la plenitud. Vivimos una sed que nada puede saciar y en esta búsqueda de saciedad muchos jóvenes van perdiendo el camino, sus sueños, ilusiones; acostumbrándose a aquello que la vida les va presentando, siendo tripulación y no capitanes de su propia vida. El problema no radica en el vacío que por descuido se va creando sino en las distracciones que eclipsan el llamado original que reciben de Dios a una vida plenamente feliz acostumbrándose a lo cotidiano y perdiendo la esperanza. Es momento de RECOMENZAR. Dios sigue llamando a cada uno de nosotros a salir del fango, a resurgir de las cenizas.

La próxima visita del Papa Francisco viene a suscitar en nosotros la esperanza a partir de ser testigos de la misericordia de Dios por cada uno de nosotros.

Se pierde el camino, su llamado a la vida cuando se deja de mirar al cielo, cuando se pierde la mirada de Jesús y se hunde en sus propios pensamientos e ideologías.

A continuación se presentan algunos pasos a seguir para transformarnos verdaderamente en los hombres y mujeres que fuimos creados para hacer vida esa frase que dice San Ireneo. “La Gloria de Dios es el hombre viviente”.

1. DETENTE: A veces nos dejamos llevar por las inercias de la vida, por lo que hace la mayoría sin cuestionar si es bueno o no, lo que quiero o no, si me ayuda a cumplir mi ideal de vida. Date un momento para revisar los caminos que has recorrido y sin juzgar, ubica tus aciertos y tus errores.

2. SUMÉRGETE EN TU INTERIOR: En una vida superficial y bombardeados nuestros sentidos, es fácil olvidarse     de uno mismo y vivir complaciendo a los demás, siendo lo que otros piden y olvidándose de sí mismos. Vuelve a tu esencia.

3. ESCUCHA Y ORA: El silencio de la oración no es un ejercicio de cerrar la boca sino de abrir los oídos del corazón donde Dios va susurrando como Padre amoroso el camino de vuelta hacia ti mismo. Escucha sus propuestas pues son éstas las que te llevaran a la felicidad plena.

4. MUEVETE: Es momento de romper rutinas, de dejar de hacer lo mismo, e igual; dirige todas tus acciones a la meta final y haz los ajustes necesarios para poder seguir con fidelidad esos sueños que Dios sembró en ti.

5. DÉJATE ACOMPAÑAR: Es muy fácil perderse en el camino, pensar que se dirige por el camino correcto por lo tanto es importante contar con un director espiritual, sacerdote, religiosa o laico pero nunca caminar solo pues es en el pensamiento donde a tentación confunde.

Confía en Jesús, Confía en ti y decídete a RECOMENZAR.

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