Martes, 01 Diciembre 2015 00:00

“Dios estaba allí, me ayudó y fui muy feliz”

Escrito por  Testimonio misionero - Diócesis de Cuautitlán
Valora este artículo
(0 votos)

La hermana Esperanza Quezada Serna, Misionera Comboniana, en su participación en el VII CONAJUM en la diócesis de Cuautitlán compartió su testimonio misionero cuando una congresista le pregunto sobre su método para evangelizar refiriéndose a su estancia en África.

La hermana respondió con estas hermosas palabras:

Cuando yo llegue a Mudabi, las mujeres andaban desnudas de la cintura para arriba, traían una falda pequeña hecha de cuero de vaca y los hombres andaban desnudos. Yo los veía a los ojos y no había nada de malicia en los ojos de ellos.

Ellos decían que los blancos se visten para esconder enfermedades, ellos no tenían malicia ni sabían nada de ser religiosa.

Las mujeres me decían:

-“cheperanza” ¿dónde está tú marido?

Yo les decía: no yo no tengo marido.

-¿Y dónde están tus hijos?

-No yo no tengo.

Yo no les hablaba todavía de Jesús pero traía el velo y traía mi cruz.

Ellas me preguntaban:

-Ese amuleto que traes puesto ¿para qué sirve?

Pero no les hablaba de Jesús.

Y pasaba el tiempo.

Las mujeres me decían:

-¿Qué te parece si te traemos un guerrero hoy en la noche? Para que tengas por lo menos un hijo.

Y yo les decía “No”.

Ésta hija nuestra algo tiene, no sabemos qué pero algo tiene.

Hija nuestra tú estás en tú apogeo, ¿por qué no tienes hijos?

Pasó el tiempo y un día me dijeron:

-Ya llegamos a una conclusión.

-¿Y qué conclusión es esa?

-Si tú no tienes marido, hijos, y dejaste todas tus vacas allá (porque para ellos la riqueza se mide en vacas) quiere decir que alguien muy grande a ti, para las otras y a Mariano, Emanuel, y los otros (a los padres les decían por su nombre) los mando aquí.

Cuando llegamos se abrió la escuelita, el dispensario. Nos comparaban con los blancos que fueron a colonizar Kenia y Uganda.

-Pero ustedes no son así. Quien te envío aquí tiene que ser muy grande y muy bueno porque ustedes nos quieren, no nos quieren aplastar. Nos cuidan.

-Y ¿cómo se llama esa persona?

-Se llama Jesús y es Dios.

-Dinos, platícanos de él.


Visto 924 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Diciembre 2015 00:32

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.