Miércoles, 25 Julio 2018 00:00

Sí quiero… pero no tengo tiempo.

Escrito por  Diego Pérez / Diócesis De Nezahualcóyotl
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Como seres humanos nuestro cerebro está programado para sentirse protegido dentro de una zona de estabilidad y el hecho de pensar en cambiar los hábitos y patrones genera estrés lo cual produce una sensación desagradable y preferimos correr de ahí; ante éstas situaciones y cuando invitamos a alguien a acercarse a la Iglesia una de las frases más comúnmente escuchadas en tiempos de pesca es: “Sí quiero, pero no tengo tiempo”.

Y te entiendo, no es nada fácil de la noche a la mañana decirle a tu familia que dedicarás unas horas de tu sábado o tu domingo en la Iglesia, pero tú sabes quién te llama y sientes esa necesidad de acercarte y sientes esa llama dentro de ti que te inquieta y que te quiere guiar y ese querido hermano es el Espíritu Santo.

¡No temas!, junto al Señor todo es mejor!

Créeme que quienes hemos encontrado a Dios y nos dedicamos a servirle, no encontramos ni un solo minuto como tiempo perdido porque sabemos que edificamos el Reino de Dios en la tierra, sobre todo porque buscamos juntos la salvación por medio del ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, lo único que hemos perdido es el miedo al compromiso y hemos ganado seguridad.

¡Anímate!, no perderás nada y ganarás mucho, para empezar poco a poco conocerás al Señor, te sentirás en paz, acompañado, tranquilo, seguro, protegido, sobre todo amado.

¡Querido hermano! Dios es el dueño de nuestro tiempo, gracias a Él nos despertamos cada día y cuando dormimos, lo hacemos con la esperanza de ver un nuevo amanecer, pero es Él quien nos concede abrir nuevamente los ojos.

¡Déjate guiar! Hacia Él y no quedarás defraudado, aprenderás cosas, ganarás amigos, hermanos, verás la vida de otra forma, tranquilizarás tus miedos, el Señor te alimentará espiritualmente, crecerás intelectualmente y podrás hacer el bien en plenitud. No te miento, encontrarás dificultades, pero aunque pases por valles tenebrosos no temerás porque vas con Él (Salmo 23) y Dios no soltará tu mano.

¡Atrévete! A decir Sí a una nueva vida con Cristo, a despertar y darte cuenta todo lo maravilloso que tiene la fe en Dios dentro de la religión, todo lo que siempre has deseado y que las cosas materiales no te puede dar.

¡Haz la prueba y verás que bueno es el Señor! (Salmo 33) te lo dice un ex–ateo que no tenía tiempo para nada, bendecido y amado por Dios que hoy quiere ser Santo.

¡Dile Sí al Señor!

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