Lunes, 20 Noviembre 2017 00:00

Ser parte del seminario es una labor que compete a todos

Escrito por  Seminarista Eliel Romero Vaca
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Todos los cristianos estamos llamados a configurarnos con Cristo, sin embargo, quienes han respondido a Dios para servir en el sacerdocio ministerial debemos configurarnos con Cristo Buen Pastor, y así todo nuestro ser sea las manos de Jesús, que conduce a su pueblo en la tierra hacia nuestra verdadera patria.

En este caminar, hay muchas personas que juegan un papel indispensable en la vida de cada seminarista y en la formación hacia el sacerdocio. Destacamos las siguientes:

Los obispos de nuestra arquidiócesis, ellos son quienes guían nuestra Iglesia particular y quienes se preocupan de que el Seminario tenga lo necesario para que nuestra Iglesia tenga sacerdotes que la sirvan.

El Equipo de sacerdotes –Equipo Formador– juega un papel muy importante para alcanzar el cometido de formar pastores. Al frente, de este equipo de padres formadores, se encuentra la figura del Rector, quien representa al seminario en todos los asuntos y ha sido designado por el Obispo. El Rector y los formadores, basándose en un plan de formación, nos acompañan en toda nuestra estancia en el seminario, el cual comprende un periodo de diez años, de modo que podamos responder de la mejor manera al llamado. El equipo lo conforma el Rector, el padre responsable de la economía del Seminario, los padres encargados de la formación humana, espiritual, académica, pastoral.

Dentro de la formación humana tenemos al Departamento de Desarrollo Humano. Es un equipo de psicólogos que con sus conocimientos en esta área, su experiencia, su compromiso cristiano y sus ganas de apoyar al seminario, colabora en nuestra formación.

Es de alabar el trabajo de los profesores sacerdotes y laicos que nos apoyan con sus conocimientos. En el Seminario debemos cursar estudios filosóficos y teológicos además de otras materias impartidas principalmente en el primer año de formación.

Un trabajo vital para nuestro seminario, que además muchas veces es poco reconocido, es la bendita labor del personal de cocina, sin ellas no funciona nuestra casa de formación. Todos los seminaristas y sacerdotes que vivimos aquí, somos testigos del amor y entrega con que estas personas colaboran y hacen posible la formación de los futuros sacerdotes.

Es importante el papel del personal de mantenimiento, que apoya en el cuidado de las instalaciones y las tareas necesarias para el buen funcionamiento de la casa de formación.

Naturalmente debemos agradecer a los párrocos y todos los fieles que conforman las parroquias de nuestra amada arquidiócesis, ya que con sus oraciones y quienes son bienhechores del Seminario comparten con nosotros de sus bienes.

En general a todos los que comparten su vida, su oración, sus bienes, con el Seminario, a todos ellos que Dios los colme de bendiciones y los llene de paz, amor y felicidad.

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