Domingo, 20 Agosto 2017 00:00

El que vive en Cristo no vive en el pasado.

Escrito por  Juan Valdez.
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En el último versículo del capítulo 9 del Evangelio según Lucas se puede leer: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios». Y con esto, doy preámbulo para iniciar, creo querido lector, que entendemos por donde va el asunto.

"Mirar para atrás" en el sentido específico de nuestra vida, es anhelar lo que se deja, y lo hacemos todos porque todos somos seres humanos, extrañamos la casa, el trabajo, la pareja, los amigos, la zona de confort, etc. Incluso la Psicología habla mucho acerca de aquellas personas que constantemente miran para atrás y de hecho, tiene una frase popular que dice: "si seguimos volteando para atrás nos vamos a caer". Las personas que voltean constantemente hacia atrás, es decir, que voltean repetidamente a su pasado, se pierden el presente y desdeñan el futuro.

Una frase en un comercial de una conocida marca dice: "El pasado es un buen lugar para visitar, pero no para vivir", y es cierto, el recuerdo es bonito, pero no es la realidad. Volviendo a la frase de Lucas, es imperante pensar ya en nosotros, de forma personal. Cuántas veces al día "volteamos al pasado". Cuántos de nuestros días, vivimos en el pasado, y, aunque podemos dar mil explicaciones, lo cierto es que estamos coartando la evolución misma de nuestra persona, al vivir en el pasado o al estar aferrados constantemente a él. Nos convierte en un estanque que no se renueva.

 "No sirve para el Reino de Dios" quien voltea al pasado, no sirve, pero no porque no esté hecho para, sino porque en su corazón, en su cabeza, aún siguen resonando las cosas de ayer; no permite que entren nuevos conocimientos, nuevas iniciativas, ¡¡nueva vida!! Y si analizamos la definición de "Reino de Dios" nos daremos cuenta de que ocupar la cabeza y el corazón para los recuerdos, nos impide dar cabida a ese Reino que en definición de Pagola es "Un mundo más humano y justo", una vida más humana y justa.

La propuesta de esa realidad, la del Reino de Dios, es la que nos hace el mismo Cristo; pero pide en ese versículo que no miremos hacia atrás. Tenemos, sin embargo, que aclarar que no nos pide olvidar nuestro pasado, nos pide que veamos hacia ese horizonte, y muchos de nosotros, vamos con la mano en el arado, mirando hacia atrás, anhelando y extrañando.  Si lo hiciéramos con el afán de la experiencia, sería diferente, porque solo voltearíamos de vez en cuando, pero anhelaríamos con fe y esperanza el "futuro brillante que Cristo tiene para nosotros".

Visto 212 veces Modificado por última vez en Domingo, 20 Agosto 2017 21:49

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