Jueves, 06 Julio 2017 00:00

Dios te llama a misionar

Escrito por  CODIPACS Izcalli
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"Discípulos y misioneros", se ha convertido en los últimos años en el eslogan propio de la evangelización de estos tiempos, sobre todo en Latinoamérica y después de la V Asamblea General del CELAM, en la que los obispo hablaron de nuestro ser y quehacer como Iglesia en el mundo y concretamente en estas tierras del continente americano. Pero, ¿qué es ser discípulo y misionero? Según los evangelios, ser discípulo consiste en seguir a Jesús (Mc 1, 18), ir detrás de él (Mc 1, 20) o estar con él (Mc 3, 14).

Ser discípulo significa, por tanto, una relación dinámica con Jesús el Señor, de forma que no puede concebirse una misión, una tarea o una acción en la Iglesia, por mínima que sea, sin el previo encuentro y experiencia con él.

La Iglesia no puede prescindir entonces de un constante contacto con Jesús, el Señor, sin que se sienta después, llamada a ir a la realidad para darle sabor e iluminarla (Cfr. 67372). Y las formas y los lugares concretos de entrar en contacto con el Señor son muchos y variados, de entre ellos, la eucaristía es el lugar privilegiado, sea que ésta sea celebrada o bien adorada en el sagrario, después de la eucaristía, los demás sacramentos, la Palabra de Dios, la oración, las devociones como medios que nos llevan a Dios, los hermanos, nuestra realidad, las tareas cotidianas, una alegría como un problema, y otras muchas realidades en las que bastaría abrir los ojos para ver a Dios, encontrarnos con él y dejarnos conmover por los más profundos sentimientos de caridad que llevan al compromiso. Pero no basta sólo con ver y encontrarse, en el encuentro es necesario profundizar, ver, contemplar y entonces dejarse interpelar; de otra manera, la Iglesia comenzará a tener vocaciones, apóstoles, misioneros, cristianos con altos deseos de servicio "no evangelizados", hombres y mujeres altruistas que no lleven la bandera de Cristo por el mundo y eso hace estéril el evangelio.

Ser discípulo significa estar con Jesús, aprender de él, seguirlo, encontrarse constantemente con él, escucharlo, aprender de él, etc. y ser misionero significa que habiéndolo encontrado ahora lo llevamos a aquellas realidades donde no es conocido o simplemente ha sido olvidado. Misionar significa compartir lo que ya he recibido, hablar de lo que yo ya he escuchado, llevar a Cristo a aquellos que no lo han conocido. Dios nos llama a predicar, a evangelizar, a misionar, pero sin saltarnos el fundamental pasó de ser discípulos, estar con él e ir detrás de él.

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