Lunes, 15 Agosto 2016 00:00

Instituto para el diaconado permanente

Escrito por  Dimensión diocesana del Diaconado Permanente - Diócesis de Cuautitlán
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El día 13 de Febrero del 2015, el Excmo. Sr. Obispo Don Guillermo Ortiz Mondragón, después de haber realizado una consulta a su consejo presbiteral y una semana de estudio con todo el presbiterio sobre la visión bíblica, teológica, litúrgica, jurídica, patrística y pastoral decretó el establecimiento del diaconado permanente en la Diócesis de Cuautitlán, nombrando un equipo responsable para dicho proyecto.

 Los aspirantes debían ser propuestos por los mismos párrocos, preferentemente de su comunidad, con conocimiento cierto, hombres casados que consideraran idóneos para aspirar al diaconado permanente.

Se estableció como objetivo general que, los candidatos recibiendo una formación integral, se configuren con Cristo Siervo, en orden a planificar la misión de la iglesia en la Diócesis de Cuautitlán, realizando las tareas de su diaconía en el marco de su vivencia matrimonial y familiar.

A distancia de un año tenemos los siguientes resultados: El proyecto formativo se ha elaborado conforme a las normas básicas para la formación de los candidatos al diaconado permanente en México, de la Comisión Episcopal para las vocaciones y ministerios; en este primer año se ha realizado el curso propedéutico, que tiene como finalidad el discernimiento más atento de su llamada, culminando con su retiro de kerigma, así, de 36 alumnos que se inscribieron, permanecen 29; se ha involucrado, en la formación a las esposas con una asistencia mensual; a lo largo del curso se han realizado eventos para toda la familia como la convivencia navideña; en algunos eventos diocesanos han participado ya los aspirantes como miembros de este instituto; se han vivido retiros en los tiempos fuertes para madurar en su vida espiritual; la participación directa del señor Obispo ha reforzado y clarificado la intención de este instituto; se percibe un creciente ambiente fraterno entre los aspirantes como fruto también de su lectio divina de cada encuentro.

Los retos que nos quedan pendientes son: Las reuniones periódicas con el párroco de cada candidato; retiros espirituales para toda la familia; acompañamiento más cercano de cada uno de los candidatos, que incluya visita domiciliaria y entrevistas personales, etc. Creemos que, a pesar de los retos, el balance es positivo en general.

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