Miércoles, 27 Enero 2016 00:00

Ser signo de respeto y paz

Escrito por  Equipo vicarial de comunicación
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Apertura de la Puerta Santa de la Misericordia en las Vicarías Santo Domingo y San Andrés Chiautla

El Papa Francisco invita a vivir un tiempo precioso de la Misericordia de nuestro Padre Dios para obtener por su gracia, la bendición del perdón, signo de su amor, que no excluye a nadie: “la indulgencia jubilar plena es fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”.

La parroquia de Cristo Rey, Chimalhuacán, fue punto de reunión para los fieles y agentes de pastoral de la vicaría Santo Domingo, donde el vicario episcopal Pbro. Virgilio Rojas Altamirano, y sus decanos Pbro. Brígido Guzmán y Pbro. José Luis Pliego Delgado y de los párrocos, encabezó la procesión hacia la cuasiparroquia “Templo Expiatorio del Sagrado Corazón”, donde se abrió la Puerta Santa.

Por su parte, las mayordomías, feligreses y equipos pastorales de la Parroquia del Divino Salvador Atenco, perteneciente a la Vicaría San Andrés, junto con las parroquias del decanato Atenco, en coordinación con el párroco y decano Pbro. Antelmo Barrios Palma, armoniosamente prepararon la celebración de apertura de la Puerta de la Misericordia.

En Chimalhuacán, el Pbro. Virgilio Rojas, señaló “que la sangre y agua que brotó del corazón de Jesús perdona, lava y purifica nuestros pecados”, así todos deben de perdonar a sus semejantes, porque el perdón es la fuerza que resucita a una vida nueva.

A los agentes de pastoral les invitó a ser testigos de la misericordia y no ser como la viga que les impide ver con amor al prójimo, ya que la Iglesia debe tener un deseo inevitable de la misericordia.

En Atenco, Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco, en compañía del Pbro. Antelmo Barrios Palma, decano de Atenco y de los sacerdotes del decanato, antes de bendecir la puerta santa, invitó a los presentes a inclinar la cabeza en señal de reverencia por ser éste un lugar santo: “al llegar a ese lugar pensemos en Dios, en su misericordia y su perdón”. Durante la homilía remarcó “que todos los hombres hemos experimentado el que se nos cierren las puertas”, por lo que este año, en el que “¡ya llegó Cristo el Salvador!”, “Él nos abrirá la puerta principal que nos dará la salvación”. Exhortó a la comunidad a ser signo de respeto y paz.

Vivamos con ardor verdadero este año de perdón, justicia y paz, orando y actuando a favor de la reconciliación y las obras de misericordia, expresión del amor de Dios, especialmente de sus hijos hacia los más pobres y necesitados de cada comunidad.

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