Domingo, 06 Septiembre 2015 00:00

Engrandece mi alma al Señor

Escrito por  Jesús Alejandro Galán Hernández - Diócesis de Texcoco
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Monaguillos en formación

Tulantongo, Tex., Méx.- Con espíritu de júbilo y bajo el lema “Bendita Eucaristía”, se dieron cita todos los monaguillos de la Diócesis de Texcoco para celebrar el “V Encuentro Diocesano de Monaguillos” en el Seminario Mayor de Texcoco, cuyo tema central fue el “Rito de la Comunión” (Padre nuestro, la paz, fracción del pan, comunión, oración después de la comunión) y el Rito de Conclusión (Bendición).

La oración del Padre Nuestro, fue analizada detenidamente, ya que la sociedad actual poco a poco ha puesto a la oración como algo obsoleto, de tal manera que las palabras tan ricas que tiene han perdido su sentido. Cabe señalar que el “Padre Nuestro” se divide en tres partes: invocación, petición y doxología. Durante ésta se le piden a Dios siete cosas muy importantes: su reino, su voluntad, el pan de cada día, el perdón de las ofensas, el no caer en la tentación, y la libertad de todo mal.

También los niños participantes recibieron cuatro talleres sobre la paz, la Fracción del Pan, la Bendición y la Comunión. En ellos recibieron la explicación sobre cada uno de esos momentos litúrgicos, por medio de diversas dinámicas muy divertidas e interesantes. Aparte de las dinámicas realizadas en cada uno de los talleres, se llevaron a cabo otras en el intervalo de actividades, de tal manera que los monaguillos pudieron mantenerse siempre atentos a cada tema.

El encuentro llegó a su culmen con la celebración Eucarística, presidida por el Pbro. Bernardo Rivera Domínguez, misma que se vivió de una forma muy emotiva. Durante su homilía, el padre Rivera hizo hincapié en la alegría tan grande y singular que se debe tener al estar en la presencia del Señor. «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos?» (Mt. 9, 15).

Así también, invitó a los presentes a nunca defraudar al Señor, pues Él siempre nos da su bendición.

Al finalizar la santa Misa se convivió en gozo y armonía, los monaguillos compartieron sus alimentos y algunos jugaron, terminando así su jornada. Esperemos que con la gracia de Dios y el auxilio del Espíritu Santo, día a día, haya más niños que decidan decir sí al servicio a Cristo en la persona del sacerdote.

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