Martes, 20 Febrero 2018 00:00

O se es apóstol o no se es…

Escrito por  Pastoral Juvenil - Diócesis de Ecatepec
Valora este artículo
(0 votos)

Jesús, tengo ganas de ser amigo tuyo, muchas ganas. Quiero conocerte por dentro, íntimamente, para admirarte e imitarte. Porque aspiro a ser una imagen tuya, la más perfecta posible, sin dejar de ser yo mismo. Además quiero pasar contigo largos ratos: mirarte, contemplarte, escucharte, hablarte  con los evangelios en la mano,  que siempre tienen algo inesperado y nuevo.

Como jóvenes de la Zona Pastoral IV, nos hemos reunido con una sola finalidad el poder reflexionar acerca de nuestro ser apóstoles, en donde debemos salir a buscar a los jóvenes que están más alejados de Dios, hemos reflexionado que para poder salir a predicar el Evangelio es necesario ante todo formarnos un corazón apostólico.

Se es apóstol, como lo fue San Pablo, por vocación, porque Cristo nos ha llamado a extender su Reino, porque la vocación cristiana es esencialmente vocación al apostolado, porque quien ha renacido como hombre nuevo en Cristo por el bautismo, se compromete a dar testimonio de Él ante los demás. Se es apóstol en la medida en que el hombre está unido a Cristo por la gracia, y se identifica con su misión redentora.

La urgencia del apostolado viene desde dentro, desde el amor que cada uno de ustedes profese a Cristo en su corazón. Ser apóstol es, pues, un componente esencial del ser cristiano. Por ello, predicar el Evangelio no es una tarea más al lado de otras muchas. Es la misión en torno a la cual el cristiano debe polarizar su vida. No se es apóstol por horas o por días. O se es apóstol o no se es. O se tiene mensaje o no se tiene.

Sólo el amor a Cristo da la fuerza para "salir de sí mismo". Salir de sí: ésta es la condición indispensable para "salir a predicar".

El mejor apóstol es quien logra ser una imagen de Cristo. Entonces la vida misma es predicación y la evangelización es el testimonio de una vida plenamente fundada en el Evangelio.

Movido por el amor a Cristo, el apóstol es luchador, es militante. El apóstol concibe su misión como una lucha constante contra las fuerzas del mal que existen tanto dentro como fuera de él. Es el Señor quien da la fuerza para pelear en este combate. Y es Él también quien da la victoria y la recompensa.

Tuvimos la visita de nuestro Señor Obispo Oscar Roberto Dominguez, quien nos pidió “ser fermento de comunión y trasformación, que den testimonio de los valores cristianos en sus vidas”

Visto 307 veces Modificado por última vez en Martes, 20 Febrero 2018 23:21

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.