Martes, 14 Noviembre 2017 00:00

La vida espiritual y la democracia, unidos a Dios

Escrito por  José Luis Ramírez - Diócesis de Nezahualcóyotl.
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El hombre vive dos realidades distintas, aunque íntimamente ligadas, al punto que es difícil distinguir donde comienza una y donde termina la otra, una es la física o temporal y la otra es la del espíritu o espiritual, aunque en ambas debe prevalecer el reconocimiento que toda autoridad proviene de Dios, ya que es infinita mientras que la material es efímera.

Tal señalamiento proviene en que nos entregamos totalmente a una y descuidamos la otra parte de nuestro ser y si alguien enseño a vivir en el equilibrio entre ambos lados es Jesucristo, quien justamente por eso es considerado como nuestro modelo a seguir.

Si bien hablar de Dios es abordar el discernimiento desde la óptica espiritual, también abarca la material ya que, por ejemplo, la democracia si bien su definición es el poder del pueblo, ésta también es efímera, pues quien sea elegido mediante ese trámite democrático y si Dios así lo dispusiera, así sea con el 100 por ciento de los votos, éste jamás llegaría a gobernar.

“Le dijo Pilato: ¿a mí no me hablas? ¿No sabes que tengo el poder para soltarte y poder para crucificarte? Respondió Jesús: no tendrías contra mi ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba” (Jn. 18, 10-11)

Nuestro país, si bien es cierto que tiene una larga historia en el ejercicio de la democracia, básicamente a partir del Siglo XX, y que ejercida o no, implicaba que el pueblo tenía el gobierno que merecía o elegía, ahora que las denuncias por corrupción en contra de quienes “fueron elegidos”, han desbordado las instituciones. La falta de credibilidad amenaza a quienes llegan a asumir el poder.

En días pasados, varia entidades del país como el Estado de México, Coahuila, Nayarit vivieron un proceso electoral para elegir gobernador, fue para nosotros, los mexiquenses, la primera que concentro la atención ciudadana.

Según muchos análisis políticos señalan que las elecciones mexiquenses muestran la ruta a seguir rumbo a las elecciones presidenciales. Si esto es verdad, le necesidad del cambio se asoma con fuerza. Si llegara a triunfar el hijo y nieto de una familia que ya por tradición ha gobernado esta entidad, entonces sí, el pueblo tendrá el gobierno que merece y la democracia sufrirá un deterioro difícil de sanar, la historia lo consignará.

Visto 37 veces Modificado por última vez en Martes, 14 Noviembre 2017 22:42

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