Lunes, 25 Septiembre 2017 00:00

Una vida de Dios y para Dios

Escrito por  Pbro. Esteban Alcocer - Diócesis de Ecatepec
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El pasado 29 de abril la Orden de Santa Clara, Clarisas Urbanistas, celebraron 25 años de su fundación en la diócesis de Ecatepec. Fue el 25 de abril de 1992 que Sor María Grazia Fabioneri y otras dos hermanas de Italia comenzaron la obra en México, el primer monasterio de Clarisas urbanistas “Nuestra Señora de la Luz”.

En su entrega silenciosa y escondida, orando para “sostener los miembros del cuerpo místico de Cristo”, como lo pedía Santa Clara, las hermanas clarisas dedican su vida a Dios en la oración y la fraternidad. Así han vivido durante estos años, unidas “para servir a Dios hasta lograr despojarse de lo que se los impida, por medio de la oración, el perdón y el sufrimiento, hasta poner una piedra sobre otra que pueda llegar al cielo”, como lo expresaba Sor Miriam, actual delegada de la Comunidad.

La celebración eucarística, fue presidida por el Padre Provincial de los Frailes Menores conventuales, Fr. Francisco Díaz, concelebrando sacerdotes de nuestra Diócesis y de la Orden de Frailes Menores Conventuales y el Padre Esteban Alcocer, Vicario de la Vida Consagrada, en representación de nuestro obispo, Mons. Roberto Domínguez. Couttolenc M.G.

En su homilía, Fr. Francisco mencionó que durante estos años, las Hermanas han crecido en la confianza a Dios en medio de experiencias difíciles y dulces, porque “vivir la misión eclesial que Dios pide implica esta confianza, para ser piedras vivas y preciosas que construyan el Reino.

“Una regla de oro de la vida monástica es compartir lo contemplado, y esto se va consiguiendo día a día, pidiendo como Francisco al Señor ‘¿Qué quieres que haga?’ y seguir confiando, entregarle todo nuestro amor, porque él lo ha hecho así”, señaló.

Para desarrollar esta confianza y llegar a ser luz para la Iglesia Fr. Francisco compartió un itinerario en el que se requiere perdón, unidad y humildad, caminado juntas por el proyecto de Dios, pues no hay diferencia, como lo hizo Santa Clara: todas en este monasterio son iguales, son hermanas.

Durante la celebración, se colocaron las reliquias de Santa Clara y del Monasterio de la Luz de Italia, se dio lectura a la bendición del Santo Padre Francisco a las Clarisas Urbanistas de nuestra diócesis por su aniversario, que trajo la Madre Ana María, del monasterio de Ancona, Italia.

Actualmente las Clarisas Urbanistas del Monasterio de la Luz son nueve hermanas en votos perpetuos, dos novicias y tres postulantes. Unámonos a su alegría orando por ellas para que su testimonio de amor a Cristo nos conceda ser una Iglesia en salida, llamada a dar esperanza a todas las personas de nuestra Diócesis.

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