ARQUIDIÓCESIS DE TLALNEPANTLA

Jueves, 13 Octubre 2016 00:00

Provincia misionera y en comunión

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“Es una alegría, que sé que la compartimos como Provincia Eclesiástica”. Así se expresó don Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla, sobre su reciente elección como Cardenal por el Santo Padre Francisco.

Es motivo de alegría y mucha esperanza, en esta situación inédita para nuestra Iglesia, pues por tradición, nuestra Provincia no había detentado un cardenalato, haciendo más significativo esta nueva creación cardenalicia.

Reunidos en la sede arquidiocesana, la Comisión Provincial para la Pastoral de la Comunicación, encabezada por su presidente Mons. Víctor René Rodríguez Gómez, recibió el saludo del nuevo Cardenal, quién compartió sus impresiones y perspectivas ante este anuncio.

“Considero que esta elección es una gracia, en razón de nuestra provincia eclesiástica”, puntualizó el Cardenal, y consideró que el trabajo pastoral de las Iglesias particulares que conforman la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla, tal vez, fue parte importante en la decisión del Santo Padre para otorgarle esta designación: “Como arzobispo he tratado de integrar bien a nuestras diócesis, y esa es mi responsabilidad desde que me entregó el Papa Benedicto XVI el Palio: ‘cuidar la comunión de la provincia eclesiástica, entre los obispos y entre los fieles.’”

Por su parte, Mons. Rodríguez Gómez señaló: “Quiero ratificar la alegría que ha significado para nuestra Provincia su nombramiento e insistir que es un signo de esperanza para el Episcopado Mexicano.

Nosotros sabemos lo que ha trabajado en la reestructura de la CEM, como Obispo diocesano, ahora como Arzobispo, en sus tiempos como Secretario General y luego como Presidente de la Conferencia; pues siempre ha sido alguien que ve adelante, que siempre se compromete e impulsa, y nos reta a seguir respondiendo a estas necesidades de la Iglesia. Por eso me alegra.”

Acerca de la expectativa que genera en la provincia su llamado a este nuevo servicio, el cardenal Carlos Aguiar Retes subrayó que tuvo “la oportunidad de conversar con el Papa Francisco acerca de la acción pastoral de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, del proceso misionero, la gran Misión, la promoción en pequeñas comunidades parroquiales, las fases del proceso”, y también le explicó “la metodología prospectiva que llevamos las ocho diócesis de la provincia, y me dijo, ese es el camino ... Tienen que trabajar por ahí.”

El nuevo Cardenal enfatizó: “Sueño con un proceso misionero que hagamos las ocho diócesis a la vez, y tener una contundencia mayor en la repercusión del proceso para que la gente se entusiasme. Con los Obispos ya hablamos explícitamente de este tema”.

Al cuestionarle acerca de lo que cree que el Santo Padre espera de la Iglesia en México con su elección, el Cardenal de Tlalnepantla respondió: “En el sínodo se hizo mucho hincapié en la carencia generalizada del acompañamiento. Los párrocos no la asumen como una responsabilidad, casi siempre atienden como una responsabilidad inmediata la atención al culto, los sacramentos, el cuidado del templo, de los grupos de servicio hacia el interior, pero no asumen como una prioridad el acompañamiento pastoral en las distintas etapas de la vida de sus fieles. Yo creo que tenemos que promover mucho el cambio de mentalidad, es decir: ‘Yo soy el párroco, padre y pastor al cuidado de una comunidad, y tengo que estar al cuidado de mis feligreses’. Y si no lo puedo hacer, porque son muy grandes las comunidades parroquiales que atendemos, pues tenemos que buscar quien nos ayude, pero tenemos que asumir la responsabilidad. Eso yo creo que es uno de los grandes retos, y lo señalo porque creo que en 'Amoris Laetitia' lo dice el Santo Padre con toda claridad… Tenemos que entrar en una conciencia de que nos hacen falta estructuras de acompañamiento para que el laico cumpla sus tareas hacia la sociedad”.

Compartió que recibió la noticia, muy temprano el domingo, con total asombro, por lo que pidió se confirmara el anuncio.

Al retirarse envió un saludo a cada una de las comunidades diocesanas de la Provincia Eclesiástica, pidiendo su oración ante esta responsabilidad que se le ha confiado.

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Nació el 9 de enero de 1950, en la ciudad de Tepic, Nayarit. Su familia fue muy devota, y desde pequeño aprendió a amar a Dios y quiso ayudar a que muchos más lo conocieran también y lo amaran de verdad. Él fue el segundo de 6 hijos. Su papá se llamaba Carlos, como él, y su mamá se llamaba María Teresa.

Fue un niño inquieto, no le gustaba la sopa y le gustaba jugar futbol con sus amigos en el patio de uno de ellos. También fue monaguillo, en el la Iglesia del sagrado Corazón y supo que Dios lo llamaba a dedicarle toda su vida. Estudió en el Seminario, Terminó sus estudios de Humanidades y Filosofía en el Seminario de Tepic (1961-1969), y los estudios de Teología en el Seminario de Montezuma U.S.A. (1969-1972) y el Seminario de Tula, Hidalgo (1972-1973).y fue ordenado sacerdote el 22 de abril de 1973. Fue Vicario Parroquial de la Parroquia Santa María Goretti (1973-1974).

En 1974 fue a estudiar en Roma, como alumno del Pontificio Colegio Latinoamericano y consiguió la Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma (1974-1977). Después, al regresar de Roma, fue nombrado Rector del Seminario de Tepic (1978-1991), en donde colaboró en la formación de los sacerdotes de esa diócesis. En 1986 es elegido Presidente de OSMEX (Organización de Seminarios Mexicanos) y en 1988 Vocal de la Directiva de la OSLAM (Organización de Seminarios Latinoamericanos).

En 1991 regresó a Roma y el 7 de junio de 1996 obtuvo el Doctorado en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana con la tesis "La crítica de los profetas al ayuno", bajo la dirección del P. Horacio Simian Yofre, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma. De 1992 a 1993 formó parte de un equipo de biblistas que prepararon la edición de la Biblia de América.

En 1996 es nombrado Rector de la Residencia “Juan XXIII” para Sacerdotes de la Pontificia Universidad de México, siendo también Profesor de Sargada Escritura.

El 29 de junio de 1997 su Santidad Juan Pablo II lo consagró Obispo de Texcoco, en donde con mucha alegría y ánimo comenzó su ministerio Episcopal. El 25 de mayo del 2000, la presidencia del CELAM lo elige Secretario General de ese organismo para el cuatrienio 1999-2003. Después es elegido Vicepresidente Primero del CELAM, el 15 de mayo del 2003, durante la XXIX Asamblea Ordinaria del CELAM, en Paraguay, para el cuatrienio 2003-2007.

Es elegido Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, durante la LXXVI Asamblea Ordinaria de los Obispos para el Trienio 2003-2006 y durante la LXXXII Asamblea Ordinaria de la CEM en noviembre de 2006, es electo Presidente para el trienio 2006-2009.

El 8 de marzo de 2007, su Santidad Benedicto XVI lo nombró miembro del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. En mayo de 2007 participa en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, Brasil, donde trabajó con el entonces Arzobispo de Buenos Aires, ahora S.S. Francisco.

El 5 de febrero del 2009 fue nombrado por su Santidad Benedicto XVI, III Arzobispo de Tlalnepantla, el 30 de marzo de 2009 hizo su Profesión de Fe en la Catedral de Tlalnepantla y el 31 de marzo el Nuncio Apostólico Christophe Pierre le entregó la Bula Papal.

En la LXXXVIII Asamblea Plenaria de los Obispos es reelecto como Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano en el Trienio 2009-2012, y es elegido como Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en 2011.

Como Arzobispo ha trabajado por fomentar la comunión y la labor conjunta de los presbíteros y los laicos, y sumar fuerzas con las diócesis de la provincia de Tlalnepantla y con las instituciones, para influir positivamente en la sociedad. Ha realizado la visita pastoral a todas y cada una de las Parroquias motivándolas a salir a las calles y tocar puertas, a hacer lío y ha convocado a todos los agentes de pastoral a realizar la Gran Misión.

El día 9 de octubre de 2016 el Papa Francisco anunció después del Ángelus, que lo nombra Cardenal de la Iglesia Católica.

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El próximo 19 de noviembre de 2016 se celebrará el Consistorio para la creación de los 17 nuevos cardenales, nombrados por el Santo Padre -entre los cuales se encuentra Mons. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla- y según el nuevo rito introducido con ocasión del Consistorio del 18 de febrero de 2012, se prevé que se vivan los siguientes momentos:

Primero, el saludo litúrgico, oración, lectura del Evangelio (Mc 10. 32-45). Después, el primero de los nuevos cardenales se dirigirá al Santo Padre en nombre de todos. Posteriormente, escucharemos la Homilía del Papa. A continuación el Papa leerá la fórmula de creación y proclamará solemnemente los nombres de los nuevos Cardenales, su Título o Diaconía. Siguen la Profesión de Fe y el Juramento.

Cada nuevo Cardenal se aproximará entonces al Santo Padre y se arrodillará ante él para recibir el birrete cardenalicio, el anillo cardenalicio y la asignación de un Título o Diaconía:

Durante este momento el Papa coloca el birrete sobre la cabeza del nuevo Cardenal, y dice, entre otras cosas: “(Esto es) rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana”. El Papa al entregar al nuevo Cardenal el anillo cardenalicio señala que es “signo de esa dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol San Pedro”.

El Papa asigna a cada Cardenal una iglesia de Roma (“Título” o “Diaconía“), como signo de su participación en el cuidado pastoral del Papa por la ciudad.

El Santo Padre entrega la Bula de Creación de Cardenales, asigna el Título o Diaconía e intercambia el beso de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio. Los Cardenales también intercambian el mismo signo entre ellos. El rito concluye con la oración de los fieles, el rezo del Padrenuestro.

El día siguiente, el Santo Padre preside la concelebración de la Santa Misa con los nuevos Cardenales.

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